
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #70
COMPORTAMIENTO DE LA MUJER
Asimismo, que las mujeres se vistan con ropa decorosa, con modestia y prudencia; no con peinados ostentosos ni oro ni perlas ni vestidos costosos sino más bien con buenas obras, como conviene a mujeres que profesan reverencia a Dios (...) Las mujeres, asimismo, deben ser dignas de respeto, no calumniadoras, sobrias, fieles en todo.
1 Timoteo 2:9-10; 3:11 (RVA2015)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
Este pasaje forma parte de la carta que Pablo escribió a Timoteo, quien dirigía la comunidad de creyentes en Yeshúa en la ciudad de Éfeso. En Éfeso se encontraba el templo de Artemisa, donde se rendía culto a la diosa Diana. Muchas mujeres en la congregación eran conversas que venían de prácticas idolátricas y estilos de vida ostentosos, donde la vanidad y el lujo eran una marca distintiva.
Por esta razón, Pablo, con el fin de poner orden en la congregación y ayudar a las mujeres a dejar atrás esos comportamientos, las exhorta a vestirse con pudor, modestia y prudencia, dejando de lado la ostentación y el afán de llamar la atención. No se trata de prohibir el arreglo personal, sino de enfocar el corazón en lo que realmente importa: la transformación interna que se refleje en buenas obras y un carácter piadoso. Como dice 1 Pedro 3:3-4: “Que vuestro adorno no sea el externo —peinados ostentosos, adornos de oro o vestidos lujosos— sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de gran valor delante de Dios”.
Esto nos lleva a reflexionar: ¿Mi forma de vestir y mi comportamiento inspiran a otros a pensar en lo que es verdadero, puro y honorable, como dice Filipenses 4:8? Como mujeres del Señor, debemos encontrar un equilibrio, arreglándonos con modestia y decoro, sin perder de vista que nuestra verdadera belleza proviene de nuestra relación con Dios y de un carácter transformado que glorifique su nombre.
Como mujeres, nuestra mirada debe estar puesta en lo eterno, recordando que fuimos llamadas a vivir en santidad y fidelidad, cuidando nuestra manera de vestir, hablar y comportarse; siguiendo el ejemplo de nuestro amado Yeshúa.
ORACIÓN
Amado Señor, te agradezco por tu misericordia y bondad. Te pido que guíes mi vida para que mis palabras, mi comportamiento, mi manera de ser y de vestir sean agradables a ti y estén de acuerdo con tu Palabra. Señor, provéeme de sabiduría para que mis obras reflejen fidelidad a ti. Amén.

Hoy agradezco por:

Gracias porque tu palabra es lámpara a mis pies, y me enseñas a ser modesta,y no buscar el lujo y la vanagloria del mundo que eso no es importante para mí.Si no debo tener mi enfoque en lo eterno