
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #66
POR SUS FRUTOS LOS CONOCERÉIS
Cuídense de los falsos profetas. Vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces. Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Del mismo modo, todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da fruto malo.
Mateo 7:15-17 (NVI)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
Yeshúa nos alerta sobre los falsos profetas, aquellos que pueden parecer justos y piadosos en apariencia, pero cuya verdadera naturaleza se revela a través de sus frutos. Esta advertencia es especialmente relevante a la luz de los principios de la Torá, que nos proporcionan un marco claro para discernir la verdad.
En la Torá, un profeta (navi en hebreo) es una persona que habla en nombre de Dios y cuida de que el pueblo siga los mandamientos divinos con sinceridad y rectitud. Un malaj, que se traduce como "mensajero" o "ángel", también tiene la función de transmitir la voluntad del Eterno. Según Deuteronomio, un profeta verdadero debe hablar en nombre del Señor y cumplir con las palabras que el Eterno ha dado. Si sus profecías no se cumplen, él es considerado un falso profeta.
Además, se advierte sobre los profetas que desvían al pueblo hacia la adoración de otros dioses, señalando que el verdadero profeta permanece fiel a la Torá y no contradice los mandamientos del Padre. Su palabra enseña que los frutos de un profeta deben estar en sintonía con una vida de justicia, rectitud y amor hacia el Eterno y al prójimo. Debemos vivir la verdad, que es la que nos instruye a ser justos y a no hacer juicios apresurados. Su palabra nos proporciona un fundamento sólido que nos permite discernir entre la verdad y el error.
Nuestra vida debe ser un testimonio de la fe que predicamos. Practicar los principios de la Torá no solo nos protege de las enseñanzas falsas, sino que también nos ayuda a vivir en armonía con la voluntad de Dios.
ORACIÓN
Amado Dios, gracias por la guía y sabiduría que encuentro en tu Torá. Ayúdame a discernir entre los verdaderos y falsos profetas, y a vivir de acuerdo con tus mandamientos. Fortalece mi fe y mi conocimiento para que pueda seguir tu camino con sinceridad y verdad. En el nombre de Yeshúa, amén.

Hoy agradezco por:

Te agradezco Padre porque tu verdad nos da libertad. Libertad de doctrinas y profetas falsos que con sus engaños buscaban sus propios beneficios. Gracias Señor!
Por las festividades bíblicas, pues me obligan a encordar sus mandamientos porque solo así podré vivir de acuerdo a su voluntad.