
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #65
FIESTA DE LAS SEMANAS
Siete semanas después, deberán presentarme una nueva ofrenda, que consistirá en lo siguiente: dos panes de la mejor harina cocidos con levadura, de cuatro kilos cada uno, siete corderos de un año y sin defecto, un ternero y dos carneros. Estos animales los quemarán en mi honor, sobre mi altar, como ofrenda de aroma agradable. También me presentarán un chivo como ofrenda para el perdón de pecados, y dos corderos de un año como ofrenda para pedirme salud y bienestar. Estas ofrendas las presentará el sacerdote, junto con el pan y los dos corderos. Son ofrendas presentadas en mi honor, y que pertenecen al sacerdote. Ese mismo día celebrarán un culto en mi honor, y no harán ningún trabajo. Dondequiera que ustedes vivan, deberán cumplir siempre este mandamiento. Cuando recojan las cosechas, no corten las espigas que crecieron en el borde del terreno, ni levanten las espigas que hayan quedado en el suelo. Déjenlas allí para los pobres y los refugiados en el país. Yo soy el Dios de Israel.
Levítico 23:15-22 (TLA)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
El Señor ordena contar siete semanas a partir del día de las Primicias, lo que equivale a 49 días, y al día 50 es día de santa convocación. Esta cuenta es un ejercicio constante que se realiza respecto del atardecer del Shabat semanal. Nuestra observancia de esta fiesta está basada en la Palabra y en la resurrección de Yeshúa. Este conteo es sumamente importante, ya que si no fuera así, el Señor solamente hubiese dado la fecha fija, como en el caso de Pésaj.
Durante cada uno de los días que se contaban para llegar a la Fiesta de las semanas se preparaba poco a poco la ofrenda de la cosecha que se entregaría en el día 50. La implicancia práctica de este ejercicio no solo tiene que ver con lo literal, sino que también tiene un significado alegórico para nuestra vida: son 49 días en los que estoy preparando la cosecha de mis frutos que presentaré al Señor. Es un período de profunda reflexión, en donde mi propósito es hacer que cada día cuente como un avance en mi crecimiento espiritual. Yeshúa es el pan de vida (Juan 6:48), es el alimento, es el maná que nutrió a Israel en el desierto. Él también es el agua viva (Juan 7:38). ÉL es el pan y el agua que necesitamos para crecer y dar frutos. De esta manera, contaré cada uno de estos días autoanalizándome a la luz de su Palabra viviente, de su ejemplo.
En la fiesta de las Semanas (también conocida como Pentecostés o Shavuot en hebreo) cuento siete semanas hasta el día de la santa convocación, día de encuentro con mi Amado en el que presento mi fruto. Esta fiesta es profética sobre Yeshúa, porque arranca con su resurrección en Primicias, luego Él se mantiene viviendo con sus discípulos y, en el día de la convocatoria, el día 50, llega la promesa del Ruaj Hakodesh (santo espíritu) en Shavuot.
Durante este período hagamos que cada día cuente, para que al día 50 nuestra ofrenda sea agradable para Dios. ¿Y qué vamos a presentar? 49 días de morir a nosotras mismas, 49 días de sacar la levadura de nuestros corazones, 49 días de perdonar. En fin, 49 días de preparar la ofrenda para el Señor, que es “MI SER”.
Si quieres profundizar en este tema, te dejamos material complementario:
→ La cuenta del Omer. Qué cada día cuente
→ Cronograma Bíblico de la celebración de Shavuot | Pentecostés
ORACIÓN
Amado Padre, gracias por este mandamiento que me lleva a reflexionar “en qué punto estoy” a luz de tu Palabra, y a cambiar, con el fin de llegar a ser un fruto agradable en este proceso, una ofrenda de olor fragante para Ti. Te pido que me ayudes, que me des humildad para morir a mis deseos, ego y arrogancia. En el nombre de Yeshúa te pido que me ayudes a hacer que cada día cuente. Amén.

Hoy agradezco por:
