
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA # 6
DAVID, ESCOGIDO COMO REY DE ISRAEL
Cuando llegaron, Samuel se fijó en Eliab y pensó: “Sin duda que este es el ungido del Señor”. Pero el Señor le dijo a Samuel: No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón. Isaí le presentó a siete de sus hijos, pero Samuel dijo: El Señor no ha escogido a ninguno de ellos. ¿Son estos todos tus hijos? Queda el más pequeño, respondió Isaí, pero está cuidando el rebaño. Manda a buscarlo, insistió Samuel, que no podemos continuar hasta que él llegue. Isaí mandó a buscarlo y se lo trajeron. Era buen mozo, trigueño y de buena presencia. El Señor dijo a Samuel: Este es; levántate y úngelo. Samuel tomó el cuerno de aceite y ungió al joven en presencia de sus hermanos. Entonces el Espíritu del Señor vino con poder sobre David, y desde ese día estuvo con él.
1 Samuel 16:6-7, 10-13 (NVI)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
Isaí tenía ocho hijos y el menor de ellos era David, quien se dedicaba a cuidar las ovejas. El mayor de sus hijos, Eliab, era un hombre fuerte, con atributos probablemente similares a los de Saúl, por lo que al verlo, Samuel pensó que él sería el nuevo rey de Israel. Sin embargo, el Señor habla a Samuel y le hace ver que no debe impresionarse por el exterior, pues para el Señor lo importante es lo que está dentro, en el corazón.
Dios había escogido al más pequeño de los hijos de Isaí. En ese entonces, David tenía cerca de 15 años y era solo un muchacho. Era rechazado por su padre y por sus hermanos a tal punto, que su padre ni siquiera lo envió a llamar cuando llegó el profeta Samuel. Para sorpresa de Isaí, su hijo menor resultó ser el escogido por Dios.
Dios no mira lo externo, Dios ve la intención del corazón. El apóstol Pablo dijo al respecto en 1 Corintios 1:26-29: “Hermanos, consideren su propio llamamiento: no muchos de ustedes son sabios, según criterios meramente humanos; tampoco son muchos los poderosos ni muchos los de noble cuna. Pero Dios escogió lo tonto del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos. También escogió Dios lo más bajo y despreciado, y lo que no es nada, para anular lo que es, a fin de que en su presencia nadie pueda jactarse”.
Si bien David solo era un muchacho, Dios ya había visto algo especial en él: “El Señor ya está buscando un hombre conforme a su corazón y lo ha designado gobernante de su pueblo” (1 Samuel 13:14). Lo que hacía especial a David era ser un varón conforme al corazón de Dios.
La elección de David como rey nos demuestra que para ser personas conforme al corazón de Dios no necesitamos ser famosas o prominentes, no tenemos que ser personas respetadas, ni siquiera queridas por otros. No necesitamos estatus, influencia, poder o la aprobación de los seres humanos, tampoco tener grandes responsabilidades o cargos para ser personas conforme al corazón de Dios.
Podemos apreciar cómo era el corazón de David en cada uno de los salmos que escribió. En Salmos 86:11 dice: “Enséñame tus caminos, oh, Señor, para que viva de acuerdo con tu verdad. Concédeme pureza de corazón, para que te honre”.
El deseo ferviente de David era obedecer y adorar a Dios. Que este sea también nuestro anhelo más ferviente.
ORACIÓN
Amado Padre, quiero responder a tu amor obedeciendo tus instrucciones. Por muchos años pensé que amarte era un sentimiento, pero ahora entiendo, gracias a tu misericordia, que amarte es hacer tu voluntad. Quiero hacerlo con todo mi corazón, mente y fuerzas. En el nombre de Yeshúa te pido. Amén.

Hoy agradezco por:
