
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #59
HE PUESTO EN EL SEÑOR MI ESPERANZA
¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?, y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre. Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta. Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en YHWH el Señor mi esperanza, para contar todas tus obras.
Salmo 73:25-28 (RVR1960)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
Este salmo, escrito por Asaf, es una reflexión sobre el fin de los tiempos y el destino de aquellos que se apartan de Dios. Al comienzo, Asaf afirma con certeza: “Ciertamente es bueno Dios con Israel y con los limpios de corazón”. Sin embargo, él también confiesa haber sentido envidia de los malvados, al ver cómo prosperaban a pesar de su maldad. Esta envidia lo llevó casi a resbalar. Pero ¿qué lo hizo reconectar con Dios y volver a su senda?
En el versículo 17, Asaf menciona que, al entrar al santuario de Dios, comprendió el fin de los malvados: perecerán en un instante, porque prefirieron las vanidades de este mundo a la eternidad con el Señor. De esta forma Asaf llegó a la conclusión de que nada de lo que ofrece la vida terrenal puede compararse con la presencia de Dios.
Si, como dice Asaf, tu corazón desfallece y tienes preguntas sin respuesta, no te apartes de Dios. Tal vez aún no es el momento para recibir la respuesta que buscas. Y si no entiendes lo que estás viviendo, pero sientes dolor en tu corazón por las pruebas que has atravesado, no te alejes de Él.
Aunque no comprendas lo que hoy sucede en tu vida, cuando estés en la presencia del Señor, Él enjugará toda lágrima de tus ojos y entenderás el propósito detrás de cada sufrimiento y el dolor. Entonces te darás cuenta de que todo tuvo un propósito perfecto. Nuestra verdadera esperanza es una vida eterna con el amado de nuestra alma.
ORACIÓN
Amado Señor, acércame a ti y ayúdame a ver más allá de lo que mis ojos pueden percibir, más allá de las circunstancias que estoy viviendo. A veces, por poco he resbalado al contemplar este mundo y sus vanidades, pero tu mano me ha sostenido. Ayúdame a no soñar con placeres terrenales y a que tú seas mi única esperanza. Amén.

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