
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #54
MUERTE DE ABSALÓN
Absalón, que huía montado en una mula, se encontró con los soldados de David. La mula se metió por debajo de una gran encina y a Absalón se le trabó la cabeza entre las ramas. Como la mula siguió de largo, Absalón quedó colgado en el aire. Un soldado que vio lo sucedido dijo a Joab. (...) acto seguido, agarró tres lanzas y fue y se las clavó en el pecho a Absalón, que todavía estaba vivo en medio de la encina. Luego, diez de los escuderos de Joab rodearon a Absalón y lo remataron. Entonces Joab mandó tocar la trompeta para detener a las tropas, y dejaron de perseguir a los israelitas. Después tomaron el cuerpo de Absalón, lo tiraron en un hoyo grande que había en el bosque y sobre su cadáver amontonaron muchísimas piedras.
2 Samuel 18:9-11, 14-17 (NVI
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
Absalón fue el tercer hijo de David. Era un hombre hermoso, de hecho, se narra que era el más apuesto de Jerusalén y que de la cabeza a los pies era perfecto. Guardaba mucho resentimiento contra su padre debido a la violación de su hermana Tamar por parte de su medio hermano Amnón, a quien odió profundamente y asesinó en venganza dos años después. Luego de este hecho, Absalón huyó a Gesur.
Por insistencia de Joab, capitán del ejército de Israel, David hizo volver a Absalón a Jerusalén, permitiendo que viviera en la que había sido su casa, pero no podría volver a estar delante del rey, su padre. Absalón insistió en ver a David varias veces, pero David había decidido no verlo más. Sin embargo, Joab intercede una vez más, y David lo recibe, reconciliándose con él, pero Absalón buscaba un reconocimiento mayor.
Entonces, armó un plan contra su padre David para usurpar el trono. El capítulo relata que Absalón “robaba el corazón del pueblo”, ya que se paraba a las puertas del palacio y atendía a las personas diciendo que, si él fuera juez le haría justicia, no como David su padre. Además, cuando alguien se inclinaba para saludarlo, él no lo permitía, en cambio le tomaba la mano y lo besaba.
Después de cuatro años, Absalón le pidió permiso a su padre para ir a Hebrón a ofrecer sacrificio a Dios y cumplir el voto que había hecho en Gesur, por haberlo traído David de regreso a Jerusalén. Sin embargo, esta no era la intención real de Absalón, pues había enviado un mensaje desde Hebrón a todas las tribus de Israel para iniciar la rebelión contra el rey. Pronto llegó un mensajero a David diciendo que todo Israel se había unido a Absalón en una conspiración en su contra. Entonces, David decide huir con todos los de su casa.
Luego de varios sucesos, David levanta un ejército para pelear en contra de los que les estaban haciendo guerra. David pide a Joab no herir a Absalón pero, en medio de la batalla, el cabello de Absalón se enreda en un árbol, quedando colgado. Al enterarse de esto, Joab se acercó a él y le clavó tres dagas en el corazón, pero Absalón aún seguía vivo. Entonces, lo rodearon diez escuderos y lo remataron. Al enterarse de lo ocurrido, el rey David se estremeció y lloraba diciendo: “¡Ay, Absalón, hijo mío! ¡Hijo mío, Absalón, hijo mío! ¡Ojalá hubiera muerto yo en tu lugar! ¡Ay, Absalón, hijo mío, hijo mío!” (2 Samuel 18:33).
Este relato nos invita a reflexionar profundamente. David, como padre, no supo manejar la violación de Tamar por parte de Amnón, quien, según la Torá, merecía la muerte. Absalón tomó venganza, lo que llevó a su exilio por parte de David. Años después, si bien hubo una reconciliación, Absalón, lleno de orgullo y resentimiento por la falta de reconocimiento de su padre, se rebeló, intentando usurpar el trono, lo que finalmente lo llevó a su muerte.
Si bien cada persona es responsable de sus actos, como madres tenemos la tarea designada por Dios de estar atentas a lo que sucede con nuestros hijos, corrigiéndolos a tiempo e instruyéndolos día a día en la Palabra del Señor. Somos llamadas a ser centinelas de nuestro hogar.
Luego de nuestro esposo, nuestros hijos son nuestra prioridad. Demostremos nuestro amor dedicando tiempo para escucharlos, manteniendo una línea de comunicación y comprensión abierta, recordando que ellos necesitan mucho amor, pero también mucho orden.
ORACIÓN
Amado Padre, te ruego que me des sabiduría como madre para poder aconsejar a mis hijos y para corregirlos cuando lo requieran. Que en medio de las ocupaciones de la vida, pueda dedicarles tiempo a ellos como prioridad y, de esta forma, ser parte de todo lo que viven. En el nombre de Yeshúa te lo pido, amén.

Hoy agradezco por:

Señor te pido que me des la sabiduría para poder reprender y castigar si mis hijos cometen errores gracias Padre ,Amen