
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #52
LEVÁNTATE Y SIGUE ADELANTE
(...) El Señor habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel (...) Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.
Josué 1:1-2, 5 (RVR1960)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
Este pasaje revela la fidelidad y continuidad del plan de Dios en un momento clave de la historia de Israel: la transición del liderazgo de Moisés a Josué. Josué, hijo de Nun, de la tribu de Efraín, fue siervo y el principal discípulo de Moisés. En este episodio, luego de años de vagar por el desierto, la nación se encuentra a las puertas de la tierra prometida. Es entonces cuando Moisés, el gran líder del pueblo de Israel, el profeta a través del cual Dios liberó a Israel de Egipto y entregó la Torá, muere.
Dios reconoce el vacío dejado por Moisés. Por ello, aunque su muerte pudo haber sido un momento de incertidumbre, miedo y vulnerabilidad para el pueblo, Dios continúa con su plan y levanta a Josué como sucesor para llevar al pueblo a cruzar el Jordán y conquistar la tierra prometida.
Dios le da una misión y mandato, al tiempo que lo alienta y le da esperanza: "Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé". Esta es una de las promesas más alentadoras de las Escrituras.
Las batallas que venían por delante no serían fáciles. Entrar a la tierra prometida implicaba conquistar ciudades fortificadas y enfrentar enemigos poderosos. Sin embargo, Dios garantiza a Josué su presencia y protección. Además, le recuerda a Josué todas las maravillas y milagros que realizó a través de Moisés: la liberación de Egipto, el cruce del Mar Rojo, el maná en el desierto, y la entrega de la instrucción en el Sinaí. Con estas palabras, Dios reafirma que Él es el mismo ayer, hoy y siempre, que su fidelidad no cambia, y que su poder sigue siendo suficiente para cualquier desafío.
La historia de Josué es un espejo de nuestras propias experiencias. A menudo, enfrentamos situaciones en la vida que nos hacen sentir inseguras o sin rumbo, como la pérdida de un ser querido, un cambio de carrera o un desafío inesperado. En esos momentos, recordemos que el mandato de Dios a Josué también aplica a nosotras: "Levántate y sigue adelante", ya que el Dios que estuvo con Moisés y con Josué también está con nosotras.
ORACIÓN
Señor, gracias por tu presencia constante y tu promesa de nunca dejarme ni desampararme. Ayúdame a levantarme en momentos de incertidumbre y a confiar en tu amor, misericordia y fidelidad, sabiendo que estás conmigo, hoy y siempre. Amén.

Hoy agradezco por:

Gracias Padre por recordarme que aunque pase por valle de sombra de muerte tu presencia está conmigo, y que ayudas a pasar las pruebas Amen
Gracias Abba por recordarme que aunque pase por el fuego no me quemaré que tú nunca cambias y por amor a tu nombre me has dado un lugar en tu mesa, vestido nuevo y la paz que no da el mundo.