
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #50
UN TIEMPO DE SEPARACIÓN ESPECIAL
Cuando a una mujer le llegue su menstruación, quedará impura durante siete días. Todo el que la toque quedará impuro hasta el anochecer. Todo aquello sobre lo que ella se acueste mientras dure su período menstrual quedará impuro. Todo aquello sobre lo que ella se siente durante su período menstrual quedará impuro. Todo el que toque la cama de esa mujer deberá lavarse la ropa y bañarse, y quedará impuro hasta el anochecer. Todo el que toque algún objeto donde ella se haya sentado, deberá lavarse la ropa y bañarse; además quedará impuro hasta el anochecer. Si alguien toca algún objeto que estuvo sobre su cama o en el lugar donde ella se sentó, quedará impuro hasta el anochecer. Si un hombre tiene relaciones sexuales con esa mujer, se contaminará con su menstruación y quedará impuro durante siete días (...)
Levítico 15:19-24 (NTV)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
Este es un mandamiento especial de Dios hacia la mujer. El Señor, nuestro creador, en su inmensa sabiduría, le da a la mujer un tiempo particular cada mes: la menstruación, un tiempo en que se renueva el revestimiento interno del útero, llamado endometrio, preparándolo así para recibir un bebé en caso de que llegue a existir fecundación. La instrucción de nuestro Abba consiste en “separarnos” (en hebreo Niddá) de nuestro esposo durante el período de la menstruación. El menstruo, más que solo sangre, es el resultado del desprendimiento del endometrio.
El Señor dispuso que fueran siete días de separación, que es el tiempo en el que habitualmente una mujer ya ha dejado de menstruar. La palabra hebrea traducida como “impura” o “inmunda” es tamé la cual, más que entenderse en el sentido de “contaminada” se puede entender como “inhabilitada”. En todo caso, lo que es “impuro” o “inmundo” es el menstruo, no la mujer.
Nuestro amado Yeshúa nos dio la interpretación correcta de este mandamiento en Lucas 8:40-48, en donde una mujer que padecía de flujo de sangre hacía doce años se acercó por detrás a Yeshúa y tocó el borde de su manto, quedando sana al instante. Yeshúa no quedó inhabilitado porque la mujer lo tocó, como algunos lo podrían interpretar de Levítico 15, sino que Él continuó con su misión de levantar de los muertos a la hija de Jairo. Entonces, lo que es impuro es la menstruación, ya que la sangre es un vehículo para la transmisión de diferentes enfermedades.
El mandamiento de la Niddá o separación es por siete días, pero si entendemos que lo impuro es el menstruo, en el caso de una mujer que tiene por costumbre menstruar más de siete días su período de separación se extenderá hasta que cese de menstruar. Después del verso 24, se explican las medidas a tomar en caso de un flujo vaginal no menstrual.
El tiempo de Niddá o separación es un tiempo especial que Dios creó para la mujer, para que pueda encontrarse consigo misma, reflexionar y volver a empezar. Aunque el período de Niddá implica separación sexual, no debe ser visto como un tiempo de distanciamiento afectivo. En lugar de eso, puede ser una oportunidad para fortalecer la relación a través de otros medios. Al culminar este período, la pareja puede reencontrarse con la intimidad y pasión renovadas.
Si quieres profundizar en este tema, te dejamos material complementario:
ORACIÓN
Amado Padre, todo lo que creaste es bueno en su tiempo. Gracias por pensar en mí y darme un tiempo especial para separarme, encontrarme conmigo misma y reflexionar. Nadie más me conoce tan bien como Tú, pues Tú me creaste. Guardaré tu mandamiento con todo mi corazón. Amén.

Hoy agradezco por:

Gracias Padre porque todo lo que creaste tiene un propósito para bien y no mal, ayúdame a permanecer atenta a tus instrucciones y obediente a tus palabras.