
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #44
LA RESTAURACIÓN DE ISRAEL
Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado el Señor tu Dios, y te convirtieres al Señor tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, entonces el Señor hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido el Señor tu Dios. Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá el Señor tu Dios, y de allá te tomará; y te hará volver el Señor tu Dios a la tierra que heredaron tus padres, y será tuya; y te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres. Y circuncidará el Señor tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.
Deuteronomio 30:1-6 (RVR1960)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
Estas palabras fueron escritas aproximadamente en el año 1500 a. C., en donde se profetiza desde la entrega de la Torá lo que sucedería con Israel y cómo el Señor los restauraría. Sin embargo, al igual que las bendiciones, la restauración también tiene una condición.
El pueblo de Israel fue dispersado entre las naciones y, hasta la fecha, esta profecía se ha cumplido en parte, ya que Israel resurgió como nación en 1948. Sin embargo, recordemos que la restauración completa ocurrirá cuando sean reunidas las doce tribus de Israel, no solo Judá y Benjamín. Las tribus del norte, dispersas, perdieron su identidad, asimilándose a naciones paganas y adoptando sus costumbres. La promesa es que incluso desde esos lugares lejanos y extranjeros el Señor les restaurará.
Esta restauración consta de dos pasos. El primer paso es arrepentirse y convertirse a Dios. La palabra hebrea utilizada para “arrepentirse” y “convertirse” es shub, que significa “volverse, regresar al punto de partida”, a Sinaí, a escuchar la voz de Dios y poner por obra sus palabras. El segundo paso es obedecer. Así, seremos su especial tesoro.
El Señor también declara que en este tiempo circuncidará nuestro corazón y el de nuestra descendencia. Esto contrasta con la “circuncisión de la carne” que es un signo externo del pacto de Dios con Abraham y su descendencia, un acto físico relativamente sencillo. Sin embargo, la mayor dificultad está en circuncidar el corazón, es decir, someter nuestra voluntad a Dios. El Señor prometió que pondría su Espíritu en nosotros para que andemos en sus estatutos, guardemos sus preceptos y los pongamos por obra (Ezequiel 36:26-27).
¡Qué dichosas somos al comprender el verdadero arrepentimiento! No es solo sentirse afligidas por los actos cometidos, sino decidir regresar al principio, a escuchar y obedecer los mandamientos entregados por nuestro Dios.
ORACIÓN
Amado Padre, gracias por tu misericordia, por la cual, aun estando dispersos y lejos de Ti, nos atrajiste con cuerdas humanas y cuerdas de amor. Gracias por la revelación de tu ley a nuestras vidas, la cual es la única que puede convertir el alma y circuncidar el corazón. Amén.

Hoy agradezco por:

Agradezco la misericordia, la paciencia y la fidelidad de Yahvé. Gracias por el sacrificio de Yeshua para perdonar nuestros pecados y tener la posibilidad de tener comunión con el padre a través de su Espíritu Santo! Gracias por fortalecerte en mis debilidades Señor, contigo compartiendo mi carga es más fácil. 💚 Gracias Padre amado.