
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #38
TE DARÉ LO MEJOR, SEÑOR
Señor, acuérdate de David y de todo lo que sufrió. Le hizo una promesa solemne al Señor; le juró al Poderoso de Israel: “No iré a mi hogar ni me permitiré descansar, no dejaré que mis ojos duerman ni cerraré los párpados adormecidos hasta que encuentre un lugar donde construir una casa para el Señor, un santuario para el Poderoso de Israel”.
Salmo 132:1-5 (NTV)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
El profeta Hageo escribe sobre este tema diciendo: “Pues así ha dicho el Señor de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto” (Hageo 1:5).
Muchas veces no se comprende por qué las finanzas van mal, pero una actitud común es priorizar los gastos personales y dejar para el Señor solo lo que sobra. Sin embargo, cuando se le da a Dios primero, Él devuelve en abundancia, demostrando que es superior y que nadie puede ganarle en generosidad.
Este principio también se ve reflejado en el ejemplo del rey David. Aunque él tenía una gran casa, con hermosos muebles y lujos, comprendió que al Señor, a quien debía toda la gloria, no se le había preparado una casa especial. Por ello, buscó un lugar para edificarla. El profeta Gad le instruyó a levantar un altar al Señor en la era de Arauna, el jebuseo. Al llegar, David expresó su intención de comprar el predio. Arauna, generosamente, le ofreció entregarlo junto con todo lo que había allí. Pero el rey David respondió con firmeza: “No ofreceré al Señor mi Dios holocaustos que no me cuesten”, y lo compró por cincuenta siclos de plata.
Dios enseña a través de David la importancia de esforzarse por darle lo mejor en servicio, diezmos, talentos y adoración. Deuteronomio 28:47 advierte: “Por cuanto no serviste al Señor tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas, servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare el Señor contra ti”.
El Señor ha dado tanto que sería imposible terminar de enumerar sus bondades y misericordias. Por ello, ¿Cómo no darle lo mejor? Cada acto de entrega, gratitud y obediencia es una respuesta digna a todo lo que Él ha hecho y sigue haciendo en nuestras vidas.
ORACIÓN
Señor, tú que habitas en las alturas, ¿qué podrías necesitar de mí, si eres el dueño del oro y de la plata? Aun así, desde ahora y para siempre, quiero darte lo mejor de mí en cada cosa que haga. Revélame los talentos que me has dado, para ponerlos a tu servicio. En el nombre de Yeshúa, amén y amén.

Hoy agradezco por:

Hoy agradezco a Dios porque a pesar de todo no me ha dejado y se que me sostiene y me hace fiel deseando darle todo lo bueno y lo mejor,pero también me muestra mis talentos para ponerlos por obra.
Señor eres todopoderoso excelso gracias por fijarte en mi vida, tu que eres el dueño de todo te entrego mi vida mi ser bendito eres .Amén