
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #22
CLAMEMOS AL SEÑOR
Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.
Jeremías 33:3 (RVR1960)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
Esta promesa Dios se la da a Jeremías mientras estaba encarcelado en el patio de la guardia, en Jerusalén. En medio de esta desesperanza, Dios le habla a Jeremías y le da una invitación especial: clamar a Él. Esta invitación no era solo para pedir ayuda en esta situación difícil, sino para entrar en una relación más profunda con Dios y recibir su revelación.
La palabra "clamar" en hebreo implica invocar, llamar en voz alta o pedir con fervor. No es una oración casual, sino un llamado intenso desde lo profundo del corazón. Dios invita a Jeremías a levantar su voz en oración y clamar con un deseo genuino de conocer su voluntad. Este tipo de clamor muestra dependencia y humildad ante Dios, reconociendo que necesitamos su guía y revelación en cada aspecto de nuestras vidas. Salmo 50:15 dice: "Invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás". Dios anhela que le busquemos con sinceridad, sabiendo que Él es el único que puede traer luz en nuestras circunstancias.
Además, Dios promete enseñarle "cosas grandes y ocultas". Esta palabra “oculta” implica algo fortificado o inaccesible, es decir, verdades que solo Dios puede revelarnos, cosas que están fuera del alcance humano. Estas "cosas grandes y ocultas" no son solo soluciones inmediatas a nuestros problemas, sino aspectos de su plan y propósito que podemos conocer solo a través de una relación íntima con Él. Isaías 55:8-9 nos recuerda: "Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dice el Señor". A través de la oración, Dios nos permite ver su perspectiva y su plan eterno, que va mucho más allá de lo que podemos entender.
Dios dice: "Yo te responderé". Esta es una afirmación de su fidelidad. Él escucha y responde a los que le buscan con sinceridad. A veces, esperamos que Dios responda inmediatamente y de la manera que queremos, pero su respuesta puede ser diferente a nuestras expectativas. Su revelación puede ser gradual, pero siempre llega en el momento adecuado y con propósito. En Mateo 7:7, Yeshúa nos enseña: "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá". Esta es la promesa de un Padre amoroso que está siempre atento a nuestros clamores.
Amadas mujeres, Dios nos invita a clamar a Él en todo tiempo, especialmente en momentos de incertidumbre y dificultad. Al clamar a Dios, no solo pedimos su intervención, sino que abrimos nuestro corazón para recibir su sabiduría y dirección.
ORACIÓN
Señor, hoy clamo a ti, sabiendo que Tú eres fiel. Enséñame a confiar en tus caminos y a esperar tu respuesta. Abre mis ojos para ver y oír las cosas grandes y ocultas que tú tienes para mí. Enséñame a depender de Ti en todo tiempo. Amén.

Hoy agradezco por:

Padre muchas veces clamo por mis seres queridos se que son en tus tiempos no en los míos enséñame a confiar en el nombre de yeshua amén
Padre clamo porque solo tu puedes hacer lo imposible para mi familia tu solamente puedes sacarnos del pozo cenagoso gracias Padre Amen