
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #99
Gratitud por resistir al enemigo
Glorioso eres tú, poderoso más que los montes de caza. Los fuertes de corazón fueron despojados, durmieron su sueño; no hizo uso de sus manos ninguno de los varones fuertes.
Salmo 76:4-5 (RVR1960)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
Asaf escribió este salmo para agradecer al todopoderoso Dios por dar la victoria en nuestras batallas. El salmista utiliza el término glorioso, que en español no alcanza a transmitir completamente su significado original. En hebreo se usa la palabra or, que significa luz, luminoso o dar luz. La luz disipa las tinieblas y guía, como una lámpara, nuestros pasos hacia la victoria sobre los enemigos y las pruebas.
En este salmo, Asaf hace referencia a 2 Reyes 19, cuando Senaquerib sitió Jerusalén y el rey Ezequías clamó a Dios por ayuda. Esa misma noche, el ángel del Señor descendió y eliminó a 185,000 soldados asirios, provocando que el ejército enemigo se dispersara sin que los israelitas tuvieran que levantar una sola espada. Este evento es un claro ejemplo de cómo la luz de Dios, manifestada a través de su poder y protección, ilumina el camino hacia la victoria en medio de la batalla.
La luz de Dios no solo nos guía en la guerra, sino también cuando atravesamos pruebas. Es fundamental buscarlo, pues él es nuestra luz en medio de la oscuridad. En las batallas espirituales y los desafíos de la vida, podemos estar seguras de que, al igual que en los tiempos antiguos, Dios nos guía y nos concede la victoria. Yeshúa mismo es la luz de los hombres, y como declara Juan 1:4-5: “La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella”.
El objetivo del enemigo siempre ha sido destruirnos, pero así como no pudo hacerlo con Ezequías, Job y tantos otros, debemos confiar en el Eterno. Permanecer bajo su luz y lámpara nos garantiza que el enemigo huirá y que, en todo momento, seremos sostenidas y guiadas por su poder.
ORACIÓN
Señor Padre, te doy gracias por este salmo que me da dirección para comportarme en esta vida con tu palabra, que es verdadera y en la cual no hay dobleces. Gracias por hacerme entender cómo combatir al enemigo, cuyo fin es destruir, mientras que el tuyo es salvar a la humanidad. Sabes que esta oración la hago en el nombre de Yeshúa. Amén.

Hoy agradezco por:

Agradezco al Señor que me cuidó de un joven que lanzó un juego de pirotecnia y casi me quema la cara. Pero el señor me guardó y solo quemó el espejo de la moto. Ese incidente no pasó a mayores
Alabado sea mi amado Yeshua