
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #97
Transformando un corazón de piedra
Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza; y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido. Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado.
2 Corintios 3:12-14 (RVR1960)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
En este pasaje, Pablo hace referencia a Éxodo 34:29-35, que relata cómo el rostro de Moisés brillaba después de estar en la presencia del Señor. Debido a este resplandor, Moisés cubría su rostro con un velo cuando salía ante el pueblo debido al resplandor de su rostro, pero se lo retiraba cuando entraba a la presencia de Dios para hablar con Él. Al regresar ante el pueblo, se ponía nuevamente el velo, y cuando volvía a estar en la presencia de Dios, lo retiraba.
El propósito del velo era que el pueblo no pudiera ver el final de aquello que había de ser abolido. Moisés, como maestro, deseaba que su pueblo recibiera el mensaje, pero sabía que sus corazones estaban endurecidos. En 2 Corintios 3:7, Pablo menciona que el "ministerio de muerte" estaba grabado en tablas de piedra. Esto hacía referencia a la ley, que, debido a la dureza del corazón del pueblo, se recibía de manera tal que no conducía a la vida, sino a la muerte. El pueblo tenía corazones de piedra, insensibles y sin entendimiento. Esto se evidencia al recordar que, después de que el Señor entregó los mandamientos a Moisés, el pueblo ya había comenzado a practicar la idolatría con el becerro de oro.
Entonces, ¿qué era lo que había de ser abolido? ¿Serían los mandamientos como “No matarás”, “No robarás” o “No adulterarás”? ¿Sería la ley de Moisés en sí misma? La respuesta es no. Lo que había de ser abolido era ese corazón de piedra, que no podía recibir ni vivir conforme a la ley. El problema no es la ley de Dios, sino nuestra naturaleza caída, representada por el "corazón de piedra". A través de Yeshúa, su sacrificio nos permite regresar al pacto, pero esta vez no con un corazón de piedra, sino con uno de carne, dispuesto a recibir y seguir los mandamientos de Dios.
Por eso, el nuevo pacto con la casa de Israel y la casa de Judá implica ya no escribir sus mandamientos en tablas de piedra, como lo hizo con sus padres, quienes fallaron. Dice el Señor: "Ahora pondré mis leyes en su mente y sobre su corazón las escribiré, y seré a ellos por Dios y ellos me serán a mí por pueblo" (Hebreos 8:8-10).
Por esta razón, el nuevo pacto con la casa de Israel y la casa de Judá implica que ya no se escribirán los mandamientos en tablas de piedra, como lo hizo con sus antepasados, quienes fallaron en seguirlos. Como se expresa en Hebreos 8:8-10, una escritura paralela a Jeremías 31:31-33: "Ahora pondré mis leyes en su mente, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo".
ORACIÓN
Gracias, amado Señor, porque pones en mi mente y en mi corazón tus leyes para obedecerlas y ponerlas por obra. Gracias por tu sacrificio en la cruz, que me dio la oportunidad de estar nuevamente en pacto. ¡Te bendigo y te alabo en el nombre de Yeshúa, amén!

Hoy agradezco por:

Gracias Señor porque te revelaste en mi vida y me diste un corazón de carne y escribiste tus leyes en mi mente y corazón. Amen