
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #95
Súplica por la restauración de Israel
¡Oh Pastor de Israel, escucha, tú que conduces a José como a un rebaño! ¡Tú, que estás entre los querubines, resplandece delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés! Despierta tu poderío y ven para salvarnos. Oh, Dios, ¡restáuranos! Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
Salmo 80:1-3 (RVA2015)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
Este es un salmo de Asaf suplicando por restauración. En él menciona tres veces la frase “Oh, Dios, ¡restáuranos! Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos”. Esta oración nos recuerda a la bendición sacerdotal de Números 6:24-26 “Que el Señor te bendiga y te guarde, que el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti”.
Asaf menciona al “rebaño de José”, que son sus hijos Efraín y Manasés, suplicando de esta forma por aquellas ovejas que están dispersas o exiliadas entre las naciones. En este sentido, su oración es para el retorno de las ovejas, para que hagan Teshuvá (es decir, se arrepientan y vuelvan al principio, a los mandamientos), y conozcan a Yeshúa.
En Hechos 3:19-26, Pedro explica que Yeshúa es quien va a cumplir el clamor de todos los profetas, anunciando que Yeshúa no regresaría sino hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, y agrega “Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra. A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad”.
Solamente nuestro Señor es quien puede hacernos retornar a la palabra, a sus caminos, solo Él puede hacer resplandecer su rostro sobre nuestras vidas.
Por eso dice el Señor: “Vuélvanse a mí ahora, mientras haya tiempo; entréguenme su corazón. Acérquense con ayuno, llanto y luto. No se desgarren la ropa en su dolor sino desgarren sus corazones” (Joel 2:12-13).
Restauración, en este sentido, es recibir de vuelta más de lo que se ha perdido, siendo lo restaurado aún mejor que lo original. Todo es mejorado más allá de toda medida.
ORACIÓN
Padre bueno, santo y justo, nuevamente me llamas con lazos de amor a tu presencia, a hacer teshuvá, a recorrer las sendas antiguas, con la promesa de la restauración de un pueblo santo y puro en la nueva Jerusalén. Oh, Señor, Dios de los Ejércitos, ¡restáurame! Haz resplandecer tu rostro sobre mí y seré salva. Restaura mi carácter, mi testimonio, que con lazos de amor pueda llevar más ovejas a tu presencia, entregándote siempre mi corazón. Permíteme ser luz en medio de las naciones. En el nombre de Yeshúa te lo pido. Amén.

Hoy agradezco por:
