
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DIA #82
Mi alma tiene sed de Dios
Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh, Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?
Salmo 42:1-3 (RVR1960)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
Este salmo es atribuido a los hijos de Coré, un grupo de levitas responsable del canto y servicio en el templo, quienes desempeñaban un papel crucial en la vida espiritual de Israel.
La devoción de los hijos de Coré se expresaba en su compromiso con el culto y la adoración, lo cual realza el impacto de este salmo, que expresa una separación dolorosa de este entorno sagrado.
El texto sugiere que el salmista podría estar enfrentando un tiempo de exilio o separación de la comunidad de adoración, o en otro período de crisis. El dolor por la distancia del Templo y de la comunidad de adoración se hace evidente en el tono melancólico y nostálgico del salmo, que refleja el sufrimiento de estar lejos de la presencia de Dios que estaba manifestada en el Templo.
El salmista compara su necesidad de Dios como el ciervo que brama por las corrientes de las aguas: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh, Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo”. Un ciervo brama por las corrientes de las aguas cuando está en una intensa necesidad de saciar su sed, especialmente en tiempos de sequía o de persecución. Esta imagen se utiliza para ilustrar una sed espiritual profunda y urgente, un anhelo del alma por la presencia y cercanía de Dios.
Al utilizar la palabra hebrea néfesh, traducida como "alma", el escritor indica que su carencia resuena en lo más profundo de su ser. Describe su alma como sedienta de Dios, buscando desesperadamente su presencia, como agua que revive el cuerpo.
En el libro de Juan, capítulo 4, encontramos el relato de la mujer samaritana, quien hace a Yeshúa una pregunta que daría respuesta a la angustia que sentía el salmista por no poder alabar a Dios en el Templo.
Yeshúa se dirigía a Galilea y pasó por Samaria. Allí estaba el pozo de Jacob. Yeshúa, fatigado del camino, se sentó junto al pozo. En eso, una mujer de Samaria llegó a sacar agua y Yeshúa le dijo: “Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna”. Después de esto la mujer hace la siguiente pregunta: “Nuestros antepasados adoraron en este monte, pero ustedes los judíos dicen que el lugar donde debemos adorar está en Jerusalén, ¿Quién tiene la razón?” Yeshúa le respondió: “Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre. Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren”. Yeshúa es el Templo del cual brota fuente de agua viva, de donde podemos beber y nunca más tener sed (Apocalipsis 21:22).
El Salmo 42 es una expresión del anhelo humano de tener conexión con Dios. En su contexto histórico, captura la lucha y la perseverancia del pueblo de Israel durante épocas de crisis y exilio, tiempos en los cuales la fe era puesta a prueba. Hoy, por la misericordia de Dios y por el cumplimiento de sus promesas, sabemos que Yeshúa es el Templo, el lugar al cual acudir para que nuestra sed sea saciada.
ORACIÓN
Amado Padre, mi corazón es como ese ciervo que anda en busca de agua, de tu Palabra, que trae esperanza a mi vida seca. Ahora que estoy abatida, dame fuerzas y ayúdame a recordar que Tú eres mi Salvación y mi alabanza. Renueva mi espíritu y llena mi corazón con tu paz, para que pueda confiar en ti en estos momentos de dificultad. Gracias por estar siempre cerca y por darme la certeza de aquello incluso cuando según mis emociones no te siento. Te lo pido en el nombre de Yeshúa. Amén.

Hoy agradezco por:

Padre gracias por tu agua viva y eficaz que me anima cuando estoy por desfallecer,me infunde certeza y esperanza a mi vida. Amen