
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #171
Aflicciones de amor
Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges, y en tu ley lo instruyes, para hacerle descansar en los días de aflicción, en tanto que para el impío se cava el hoyo.
Salmo 94:12-13 (RVR1960)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
¡Qué declaración tan peculiar! ¿Por qué el rey David pensó que los problemas y las aflicciones nos hacen descansar? ¿Y qué conexión hay entre el sufrimiento y ser instruidos en su Ley?
El sufrimiento refina y humilla. Puede ayudarnos a ser más sensibles a las necesidades de los demás y a aumentar la conciencia sobre nuestras propias limitaciones. Es muy difícil ver las aflicciones de la vida como una bendición si no consideramos a Dios como un Padre bueno.
Quienes no reparan en su comportamiento a través del estudio de las instrucciones de Dios, tal vez no entiendan el refinamiento que puede provenir del sufrimiento.
Sin embargo, aquellos que atravesamos aflicciones aún estudiando su Palabra constantemente podemos llamar a la corrección “aflicciones de amor”, pues así como el oro es refinado con fuego, nuestro carácter y fe también deben serlo (1 Pedro 1:7). Recordemos la bella promesa que expresa el Salmista: ¡Aún en nuestros días de aflicción, Él nos hará descansar a través de su instrucción!
Por otro lado, ¿alguna vez te has sentido impotente o decepcionada al ver tanta maldad en el mundo? Tal vez te preguntes ¿Cuándo Dios hará justicia? No has sido la única con este sentimiento, David se sintió igual que tú y sobre eso escribe en este Salmo.
Si bien él se pregunta “¿Cuándo, Señor, corregirás al malvado?” luego recuerda que son bienaventurados los que reciben la corrección, porque nuestro Padre corrige solo a aquellos que son sus hijos.
Este Salmo también nos invita a enfocarnos en nuestro propio crecimiento, a encargarnos de la paja que hay en nuestro ojo y recordar que Dios se encargará de ordenar el mundo cuando establezca su Reino aquí en la tierra.
ORACIÓN
Padre, Aba, gracias por tu corrección. Puedo ver cómo has usado mis aflicciones para purificarme y acercarme a ti. Te pido que me des paciencia y me ayudes a confiar en tus promesas y a saber que algún día vencerás al mal, y que por lo pronto me lleves a enamorarme de tu instrucción, pues entiendo que será mi sustento en el tiempo de aflicción. Amén.

Hoy agradezco por:
