
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #165
Nacer de nuevo
Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; más ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.
Juan 3:6-8 (RVR1960)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
En este pasaje, Yeshúa conversa con Nicodemo sobre la necesidad de nacer de nuevo, enfatizando que este nuevo nacimiento es una obra del Espíritu. La palabra griega gennáo, traducida como "nacer", implica "ser engendrado" o "dado a luz". De manera similar, en hebreo, la palabra yalád tiene el significado de "dar a luz" o "concebir", y destaca que el nacimiento es una acción externa, no algo que el nacido elige. Esto subraya que el nuevo nacimiento espiritual no es un acto humano, sino una obra divina que transforma al individuo.
Yeshúa compara este nacimiento con el viento: es invisible e impredecible, pero su efecto es evidente. De la misma forma, el nuevo nacimiento es un acto espiritual que no depende de nuestro control, sino de la obra soberana de Dios.
La enseñanza subraya que el nacimiento espiritual no es solo un concepto, sino una experiencia transformadora, en la que dejamos de ser meros herederos de la carne para convertirnos en "hijos" (Ben) espirituales, participantes del Reino de Dios. Es posible que Yeshúa esté contrastando esta idea con la perspectiva presentada en el Pirke Avot (Ética de los padres), que describe la fragilidad humana al señalar que "venimos de una gota corrompida y volvemos al polvo". Yeshúa, en cambio, nos invita a trascender lo físico y enfocarnos en la regeneración que solo el Espíritu puede producir.
Como lo afirma 1 Pedro 1:23, hemos nacido "de arriba", no de una simiente corruptible, sino de una incorruptible, a través de la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Esto nos recuerda que nuestro nuevo nacimiento no proviene de algo pecaminoso, sino de la obra pura y eterna de Dios. ¿Y hacia dónde nos dirige este nuevo nacimiento? Según el Salmo 17:15, vamos hacia la perfección, siendo transformados a la imagen del varón perfecto: nuestro Mesías y el supremo llamamiento de Dios.
Para nacer de nuevo, es fundamental conocer la Palabra de Dios. Sin embargo, incluso el interés por estudiar las Escrituras es un milagro, una obra del Espíritu en nosotros, no el resultado de nuestro esfuerzo humano. Como señala 2 Corintios 5:17, "si alguno está en el Mesías, es una nueva creación; las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas".
Por lo tanto, ahora somos nuevas criaturas a través de un proceso de transformación con el Señor. Al conocer su Palabra y vivir conforme a ella, dejamos atrás nuestra antigua naturaleza y renacemos por medio de la obra redentora de Yeshúa, nuestro Mesías.
ORACIÓN
Padre celestial, te agradezco por el regalo de tu Palabra y por el nuevo nacimiento a través de la misma. Gracias por tu salvación. Ahora puedo decir que las cosas viejas pasaron y son todas hechas nuevas en Ti. Te bendigo y te alabo, bendito Señor, en el nombre de Yeshúa, amén.

Hoy agradezco por:

Señor gracias por darme el privilegio de nacer de nuevo, cumplir tu palabra de que todo lo viejo pasó y todo fue hecho nuevo,y tomar tus promesas para mi y entender que tu eres un Dios de segundas oportunidades,en el nombre de Yeshua Amen