
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #160
¡Para siempre es
su misericordia!
Te alabaré porque me has oído, y me fuiste por salvación. La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo. De parte del Señor es esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos. Este es el día que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos en él.
Salmo 118:21-24 (RVR1960)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
Este salmo, escrito por el rey David, fue el mismo que Yeshúa cantó con sus discípulos en la cena antes de ser crucificado. En Mateo 26:30 se menciona: “Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos”. La palabra traducida como “himno” es halel (alabanza). Bajo este nombre se conoce al compilado de los salmos 113 a 118, que se recitan en las festividades.
En particular, el salmo 118 revela al Mesías como la piedra angular, aquella que fue desechada por los edificadores. Esta referencia apunta directamente a la actitud de rechazo que los líderes de Jerusalén tuvieron hacia Yeshúa cuando llegó a la ciudad y no lo reconocieron como el Mesías prometido.
En el libro de Oseas 4:6 se nos advierte: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y por cuanto olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos”. Este versículo subraya la importancia de mantener el conocimiento de la palabra de Dios y no ignorar las advertencias de los profetas. Es un recordatorio de que, así como las vírgenes prudentes de la parábola de Mateo 25:1-13, debemos estar siempre preparadas, con nuestras lámparas llenas de aceite, esperando el regreso de nuestro Señor.
Hoy, el Señor nos llama a estar atentas, a ser como aquellas vírgenes prudentes y sensatas que esperaron pacientemente al esposo en el día de su regreso. Este salmo no solo es un canto de alabanza, sino también un llamado a la reflexión, recordándonos que la piedra angular es el fundamento de nuestra salvación. Este entendimiento nos invita a la alegría y gratitud, sabiendo que Dios tiene el control de todo y nos ha dado esperanza de vida eterna.
ORACIÓN
Amado Yeshúa, te agradezco por el llamado que hoy me haces a estar atenta a tus palabras. Ayúdame a ser como esas vírgenes prudentes que tenían aceite en sus lámparas y estar preparada. Gracias porque eres bueno y para siempre es tu misericordia. Amén.

Hoy agradezco por:
