
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #156
Oración pidiendo misericordia
en medio de la prueba
Me he agotado de tanto gemir. Toda la noche inundo mi cama y con mis lágrimas empapo mi lecho. Mis ojos están debilitados por el pesar; se han envejecido a causa de todos mis adversarios. Apártense de mí todos los que obran iniquidad, porque el Señor ha oído la voz de mi llanto. ¡El Señor ha escuchado mi ruego! ¡El Señor ha aceptado mi oración! Todos mis enemigos se avergonzarán y se aterrarán. Retrocederán y, de repente, serán avergonzados.
Salmo 6:6-10 (RVA2015)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
El número 6 en hebreo se representa con la letra vav. Esta letra tiene un significado asociado con la "conexión". En el hebreo bíblico, vav actúa como una conjunción copulativa, equivalente a "y" en castellano, lo que conecta palabras o ideas en una oración. La primera vav de la Torá se encuentra en Génesis: "En el principio Dios creó los cielos y (vav) la tierra". Es una palabra que sirve para asociar espíritu y materia, cielo y tierra, a lo largo de la Creación.
Tradicionalmente, el Salmo 6 es entendido como una súplica a Dios en momentos de angustia y sufrimiento, en donde David clama a Dios por misericordia, expresando sufrimiento físico y emocional. Se interpreta como una expresión de arrepentimiento y búsqueda de la misericordia de Dios ante situaciones difíciles, como enfermedades o angustias emocionales.
Al inicio del salmo, David le dice al Señor “no me castigues con tu ira”. Sin embargo, entendemos que Dios no nos castiga en ira y enojo de la manera en que nosotras podríamos hacerlo. Nuestro enojo se basa en cuestiones egoístas, en nuestras propias frustraciones. Santiago 1:19-20 nos exhorta a que “Todo hombre sea pronto para oír, lento para hablar y lento para la ira, porque la ira del hombre no lleva a cabo la justicia de Dios”.
Por el contrario, el enojo de Dios no es para destruirnos, sino para purificarnos. Dios no es impulsivo ni precipitado. Dios es eterno, templado, paciente y misericordioso. Lento para la ira y grande en misericordia y verdad.
El lenguaje de sufrimiento y desesperación que usa David nos lleva a interpretar que pudo haber estado enfrentando una enfermedad grave, un estado emocional profundamente afectado o incluso un momento de persecución intensa.
Si bien, la enfermedad puede ser una forma de disciplina por nuestros actos, existen otras razones por las cuales enfermamos, como la ignorancia o negligencia, por poco cuidado personal. También hay enfermedades que ocurren para que Dios sea glorificado a través de ellas (Juan 9:1-3). Cualquiera sea la razón de la enfermedad, debemos tener siempre ánimo de vivir. Proverbios 18:14 nos dice “El ánimo del hombre soportará su enfermedad, mas quién soportará al de ánimo angustiado”.
En este salmo, David se encuentra con el corazón quebrantando, llorando profundamente cada noche, mojando su cama de lágrimas. ¿Cuántas veces te has dormido así, suplicando al Señor por una respuesta, ya sea sanación por una enfermedad tuya o de algún ser querido? Confiemos en la respuesta de nuestro Padre, así como David lo hizo, para luego decir “¡El Señor ha escuchado mi súplica! ¡El Señor ha recibido mi oración!”
Como dice el Salmo 34:18 “El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón; Él rescata a los de espíritu destrozado”.
Como creyentes en Yeshúa, debemos reconocer que nada está fuera de la justicia de Dios, sino que todo es hecho de acuerdo con sus estatutos y planes para nuestra vida. Como nos enseña Pablo en Romanos 8:28: “Sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que Él tiene para ellos”.
ORACIÓN
Padre amado, hoy oro por el propósito que tienes en mi vida. Ayúdame a confiar plenamente en tus planes divinos y perfectos, sabiendo que todos son para mi bien, pues me amas y me disciplinas para poder encontrar la puerta a la eternidad junto a Ti al final del camino. Que nunca ore contra tu voluntad; dame sabiduría para entender y aceptar tus caminos y propósitos. Como nuestro amado Señor Yeshúa oró en el monte de los olivos, “Padre mío, si es posible, haz que pase de mí esta copa. Pero que no sea como yo lo quiero, sino como lo quieres Tú”.
En el nombre de Yeshúa te lo pido. Amén.

Hoy agradezco por:

Señor te pido me ayudes a confiar en las promesas que tienes para mi y que no tenga desesperanza y espere en ti, gracias Padre en el nombre de Yeshua Amen
Doy gracias a mi Eterno Padre por sus bondades y misericordias para conmigo y mi flia. En Cristo. Jesus, a El sea toda la gloria, y la honra por siempre Amén .