
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #153
El deleite verdadero
Confía en el Señor, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en el Señor, y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino, y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía. Guarda silencio ante el Señor y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades.
Salmo 37:3-7 (RVR1960)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
Este salmo fue escrito por David, posiblemente en una etapa madura de su vida. Así como en otros salmos, David deja un legado de fe como herencia a todos sus descendientes: confiar en Dios aun en circunstancias adversas y ante aparentes injusticias de la vida. El Salmo 37 es un acróstico en el que cada porción comienza con una de las letras del alfabeto hebreo.
El versículo 3 dice: "Confía en el Señor, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad". Cuando vemos que los injustos prosperan, podemos llegar a sentirnos indignados, como le pasó a Asaf: “En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos” (Salmo 73:2-3). Con todo, la Palabra del Señor nos enseña que el fin de los injustos será como la hierba cortada (Salmo 37:2), mientras que la Promesa para quienes hacen el bien y ponen su seguridad en Él y no en bienes materiales y cosas temporales, es que habitarán eternamente en la tierra prometida.
David, quien pastoreaba ovejas, plasma en el texto su experiencia diciendo "te apacentarás de la verdad", es decir, te “alimentarás” de la verdad. La palabra hebrea traducida como "verdad" es emuná, que generalmente se traduce como "fe", pero que tiene un significado mucho más profundo: se refiere a la fidelidad de Dios con sus hijos. Así, sus ovejas se alimentarán de la fidelidad de Dios, de su Palabra.
Aunque las cosas no estén sucediendo como esperas, sigue confiando en la Palabra de Dios, "deléitate (...) en el Señor, y Él te concederá las peticiones de tu corazón". Nota que esta promesa es una promesa condicional: si confías y te deleitas en el Señor, Él concederá las peticiones de tu corazón. No es una promesa abierta para cualquier deseo que pueda venir a tu mente. La condición para esta promesa es que nos deleitemos en el Señor.
Si me deleito en su voluntad, en lo que Él quiere para mi vida, entonces lo que Él quiere para mí será lo mismo que yo quiera, pues mi corazón estará en armonía con el Señor, sincronizado con Él. En consecuencia, no pediremos cosas en contra de su Palabra, ni cosas vanas o sin propósito eterno.
David continúa diciendo: "Encomienda al Señor tu camino, y confía en Él; y Él hará". El Señor nos mostrará el camino a seguir. Yeshúa mismo dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida".
Si mi meta es seguir las pisadas del Maestro, si vivo como Yeshúa y confío en que Él hará, entonces alcanzaré la promesa del siguiente versículo: Él “exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía". Sólo podemos ser justificadas a través de su sacrificio, pues la paga del pecado es muerte y entre los seres humanos no hay justo, ni siquiera uno. “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque” (Eclesiastés 7:20).
Cuando las cosas no resulten como yo esperaba, debo recordar esta escritura: "Guarda silencio ante el Señor y espera en Él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades". Esperar no es apatía; esperar en Él es enfocarme en hacer las cosas para Él mientras llega su respuesta.
ORACIÓN
Amado Padre, te agradezco por tu fidelidad y por las promesas que nos das en tu Palabra. Ayúdame a no ser impaciente y a no envidiar a aquellos que parecen prosperar en la maldad. En lugar de eso, quiero confiar en Ti y hacer el bien, sabiendo que Tú me guiarás y me sustentarás. Te pido que me des la paciencia para esperar en Ti, aunque las circunstancias sean difíciles. Gracias por ser mi refugio y mi fortaleza. Te lo pido en el nombre de Yeshúa, amén.

Hoy agradezco por:

Padre te pido me ayudes a ser paciente y no estar perdiendo el rumbo en tus promesas que me diste desde el principio de los tiempos cuando tomé tus mandamientos y preceptos como míos en el nombre de Yeshua Amen