
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #152
El temor del hombre
Escucha, oh Dios, la voz de mi queja; guarda mi vida del temor del enemigo.
Salmo 64:1 (RVR1960)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
Para entender este salmo, podemos apoyarnos en Proverbios 29:25, que dice: “El temor del hombre pondrá lazo, mas el que confía en el Señor será exaltado”. Esto significa que si tememos al hombre, estaremos cayendo en una trampa, ya que el hombre no puede darnos salvación. Si ponemos nuestra confianza en él, nos estamos apartando de la verdadera fuente de esperanza, como también lo dice Jeremías 17:5, que advierte sobre la maldición de confiar en el ser humano.
El temor, como el de la mente que nos juega malas pasadas, es un enemigo constante que trae pensamientos de horror y miedo, pensamientos que no son reales, sino que surgen de una mente inclinada al mal. Estos pensamientos provocan ansiedad y, por ende, falta de paz. El Señor solo quiere que pensemos en lo que dice Filipenses 4:8: "Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad".
Por eso, la Escritura en 1 Juan 4:18 dice: “El perfecto amor echa fuera el temor”. Esto nos enseña que debemos apropiarnos del amor de Dios, entendiendo que Él nos amó primero, y que cada pensamiento maligno que nos viene es un dardo del maligno que debe ser extinguido con la meditación de la palabra, la lectura de la Biblia y la oración.
Es necesario esforzarnos en lo que dice 2 Corintios 10:5: “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.”
Finalmente, cada vez que vengan pensamientos malignos, como el temor de no lograr algo, de que nuestra familia se pierda o de no tener descendencia para Dios, debemos atacar con la palabra, recordándola y poniéndola por obra.
¡Qué maravilloso es saber estas verdades, que nos ayudan a vivir con la paz del Señor!
ORACIÓN
Dios fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz, ayúdame en esos momentos en que vienen los ataques del enemigo a mi mente, y sé Tú recordándome tu palabra y la oración. Agradezco tu favor en el nombre poderoso de Yeshúa, amén.

Hoy agradezco por:

Padre te pido darme paz tu príncipe de Paz en momentos de tristeza y pruebas, ayúdame a ser esforzada en tu palabra, porque ahí están tus promesas,en el nombre de Yeshua Amen