
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #148
Con todo me alegraré
en el Señor
Aunque la higuera no florezca, ni haya frutos en las vides; aunque falle la cosecha del olivo y, los campos no produzcan alimentos; aunque en el aprisco no haya ovejas, ni ganado alguno en los establos; aun así, yo me regocijaré en el Señor. ¡Me alegraré en Dios, mi libertador! El Señor omnipotente es mi fuerza; da a mis pies la ligereza de una gacela y me hace caminar por las alturas.
Habacuc 3:17-19 (NVI)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
Habacuc expresó a Dios su desconcierto respecto a que el mal prevalecía. Como respuesta, Dios le reveló que tenía un plan más amplio para corregir esas injusticias, utilizando incluso a los babilonios como instrumento de juicio. Del mismo modo, Dios también le aseguró que esos mismos opresores serían castigados en el momento oportuno. A través de estas respuestas, Habacuc fue fortalecido, aprendiendo a confiar en los tiempos y en la perfecta justicia de nuestro Creador. En la oración del capítulo 3, su confianza se transforma en adoración, declarando su regocijo en Dios a pesar de las circunstancias adversas:
→ "Aunque la higuera no florezca": con esta frase se comienzan a describir una serie de situaciones hipotéticas que ilustran el colapso de los recursos básicos. La higuera, las uvas, el olivo, el ganado y los campos eran esenciales para la economía agrícola de Israel. Si bien Habacuc describe una situación de total desolación, él mismo afirma que "se regocijará en el Señor".
→ "Me hace caminar por las alturas": es una metáfora que simboliza seguridad y confianza. En tiempos antiguos, la expresión “caminar por las alturas o montañas” implicaba estar en una posición segura, por encima del peligro.
En medio de las incertidumbres y desafíos de la vida, el ejemplo de Habacuc nos invita a abrazar una fe profunda y resiliente. Las frases "Aunque la higuera no florezca" y "Me hace caminar por las alturas", son recordatorios poderosos de que nuestra confianza en Dios trasciende las circunstancias externas.
Así como Habacuc eligió regocijarse en el Señor incluso en tiempos de desolación, nosotras también estamos llamadas a encontrar nuestra alegría y esperanza en una relación íntima con nuestro Salvador. Este pasaje nos enseña que la verdadera seguridad no reside en los bienes materiales ni en las comodidades temporales, sino en la firmeza de nuestra emuná y en la certeza de que Dios tiene un propósito mayor para nuestras vidas. Que esta reflexión nos inspire a mantener una confianza inquebrantable en Dios, sabiendo que Él es nuestro refugio y protector.
ORACIÓN
Amado Padre, dame la fortaleza para caminar por las alturas, sabiendo que tú eres mi protector y mi guía. Fortaléceme para mantenerme firme en tu perfecta justicia y en el propósito que tienes para mi vida, incluso en tiempos de adversidad. Te lo pido en el nombre de Yeshúa, amén.

Hoy agradezco por:

Padre gracias por darme fortaleza caminar en tus preceptos tu eres el gran Yo Soy. Gracias por fijarte en Señor Gracias en el nombre de Yeshua