
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #139
Recordando lo verdaderamente importante
(...) Grande ganancia es la piedad con contentamiento. Porque nada trajimos a este mundo, y es evidente que nada podremos sacar. Así que, teniendo el sustento y con qué cubrirnos estaremos contentos con esto. Porque los que desean enriquecerse caen en tentación y trampa, y en muchas pasiones insensatas y dañinas que hunden a los hombres en ruina y perdición. Porque el amor al dinero es raíz de todos los males; el cual codiciando algunos, fueron descarriados de la fe y se traspasaron a sí mismos con muchos dolores. Pero tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la perseverancia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe; echa mano de la vida eterna a la cual fuiste llamado y confesaste la buena confesión delante de muchos testigos.
1 Timoteo 6: 6-12 (RVA2015)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
Pablo nos exhorta a mantenernos alejadas de la codicia y las falsas doctrinas, recordando que la verdadera ganancia está en vivir una vida de piedad y contentamiento, sabiendo que nada trajimos a este mundo y nada podremos llevarnos. Nos anima a fijar nuestra mirada en la vida eterna y a vivir en justicia, fe, amor y perseverancia, siguiendo el ejemplo de Yeshúa y peleando la buena batalla de la fe.
Es importante que no menospreciemos el regalo de ser llamadas hijas de Dios, como lo hizo Esaú al vender su primogenitura por un plato de lentejas (Génesis 25:29-34). Esaú renunció a algo eterno por satisfacer una necesidad temporal, y esto nos recuerda cuán fácil es perder de vista lo importante cuando nos dejamos llevar por lo terrenal.
Hemos recibido un regalo inmenso: la oportunidad de estar por la eternidad con el Señor. Por eso, debemos guardar su Palabra y vivir para honrarle con toda nuestra vida. Como concluyó Salomón al final de su vida y registró en Eclesiastés 12:13-14: "La conclusión de todo el discurso oído es esta: Teme a Dios y guarda sus mandamientos, pues esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá a juicio toda acción junto con todo lo escondido, sea bueno o sea malo”.
De esta manera, entendemos que temer al Señor y guardar su instrucción es lo más importante. Lo demás es vanidad, porque un día estaremos cara a cara con Él, y nada en este mundo puede compararse con la eternidad en su presencia.
ORACIÓN
Amado Padre, gracias por haberme alcanzado con tu gran misericordia. Tengo tanto que agradecerte; no merezco nada, pero Tú me lo has dado todo. Te ruego que pongas en mí un corazón lleno de gratitud y gozo, que recuerde cada día el regalo inmenso de la salvación a través de Yeshúa. Ayúdame, Señor, a mantenerme fiel a tu instrucción, a temerte en todo momento y a fijar mi mirada en lo eterno, anhelando la recompensa de estar por siempre contigo. Amén.

Hoy agradezco por:
