
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #136
Si quieres puedes limpiarme
Un hombre que tenía lepra se le acercó y de rodillas le suplicó: si quieres, puedes limpiarme. Movido a compasión, Jesús extendió la mano y tocó al hombre, diciéndole: “Sí, quiero. ¡Queda limpio!”. Al instante se le quitó la lepra y quedó sano.
Marcos 1:40-42 (NVI)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
Este hombre, que se encontraba en un momento de desesperación, era alguien a quien la enfermedad había llevado al límite. Era despreciado, odiado por su condición y, en su desesperación, no tuvo más opción que arrodillarse y suplicar.
Al decirle a Yeshúa: "Si quieres, puedes limpiarme", se deduce que él no se sentía en una posición de exigir sanidad inmediata ni esperaba una respuesta automática. Lo que él hizo fue reconocer su situación y entregarse completamente a la voluntad del Señor, confiando en que su destino estaba en sus manos.
¿Cuántas veces pasamos por dificultades, enfermedades, problemas económicos o cualquier otra situación, y nuestras oraciones se llenan de exigencias, pidiéndole a Dios que nos saque de esa situación lo más rápido posible?
¿No sería más sabio pedirle misericordia, con un corazón humilde, y aceptar que, si es su voluntad, Él nos sacará de esas situaciones, ahora o más adelante?
Como dice Mateo 7:7-8: "Pídele a Dios y Él te dará lo que necesitas; busca con dedicación y encontrarás lo que estás buscando; llama a la puerta y se te abrirá. Porque, en realidad, cuando alguien pide, recibe; quien busca, encuentra; y a quien llama, se le abre la puerta".
Así como el hombre con lepra encontró restauración al entregarse a la voluntad de Yeshúa, nosotras también podemos hallar paz al poner nuestra confianza en sus manos. Aunque la respuesta no siempre sea inmediata, sabemos que nuestro Padre nos mira con compasión y está cerca de nosotras.
Cuando nos rendimos ante Él y aceptamos su voluntad, su toque sanador y restaurador llega a nuestras vidas en el momento preciso, dándonos fuerza y esperanza.
ORACIÓN
Amado Señor, permíteme entender que mi vida depende de Ti, que si paso por alguna circunstancia no es porque no me ames; antes bien, porque con ellas me enseñas, te glorificas y soy testimonio a otros para tu gloria. Si Tú quieres, puedes librarme o sanarme, pero que sea como Tú quieras y no como yo. ¡En el nombre precioso de Yeshúa! ¡Amén!

Hoy agradezco por:

Gracias Padre por tu amor y perdón tu eres soberano para darme o no lo que anhelo ayúdame a que haga tu voluntad. En el nombre de Yeshua amén
Gracias amado Padre por tu bendita palabra quien dice a mi alma que no tema que tu estas por mi.
Tu eres el buen Pastor y tu vida das por tus ovejas.
Gracias amado Padre celestial.
Gracias Padre por estas enseñanzas que nos recuerdan que el cielo gobierna, que tu voluntad es buena agradable y perfecta aunque hoy esté en un proceso donde no lo parece, doy agracias por lo que estás haciendo que me lleva a creer en lo que no veo todavía y a esperar en tu tiempo de sanidad de restauración y de salvación para mi familia 🙌🏽