
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #132
Vuélvanse a mí ahora
Por eso dice el Señor: “Vuélvanse a mí ahora, mientras haya tiempo; entréguenme su corazón. Acérquense con ayuno, llanto y luto. No se desgarren la ropa en su dolor, sino desgarren sus corazones”. Regresen al Señor su Dios, porque él es misericordioso y compasivo, lento para enojarse y lleno de amor inagotable. Está deseoso de desistir y no castigar.
Joel 2:12-13 (NTV)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
Joel, profeta de Dios, da un llamado urgente al arrepentimiento. Dios llama a su pueblo a un arrepentimiento profundo y genuino: "Vuélvanse a mí ahora, mientras haya tiempo".
La palabra hebrea para "volver" es shuv, que significa regresar o dar media vuelta. No se trata solo de un cambio de comportamiento, sino de un cambio profundo del corazón y dirección hacia Dios. Este llamado nos da a entender que el arrepentimiento no es un mero remordimiento superficial, sino una decisión de abandonar nuestros propios caminos y regresar al Señor. Isaías 55:7 dice: "Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos; y vuélvase al Señor, quien tendrá de él misericordia".
En la cultura antigua, desgarrar las ropas era un símbolo externo de luto y arrepentimiento. Sin embargo, Dios deja claro que no busca estas manifestaciones externas, sino una transformación interna. "Desgarren sus corazones" esto desea: un arrepentimiento sincero, una confesión honesta y un cambio real. En Salmo 51:17, David dice: "Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios". Dios anhela corazones rendidos, no apariencias vacías.
Además nos muestra el carácter de Dios "misericordioso y compasivo, lento para enojarse y lleno de amor inagotable". Ambas palabras (misericordioso y compasivo) reflejan la bondad y paciencia de Dios hacia su pueblo. A pesar de nuestra rebelión, Él siempre está dispuesto a perdonar y restaurar. Su amor inagotable es un pacto eterno que no depende de nuestra perfección, sino de su fidelidad.
Dios no solo llama al arrepentimiento, sino que promete restauración. Más adelante en Joel 2:25, dice: "Les compensaré por los años que devoró la langosta". Este es un recordatorio de que el arrepentimiento no solo nos libera del juicio, sino que nos abre la puerta a esta relación renovada con Dios y a la restauración de lo perdido.
Pensemos ¿Estamos simplemente mostrando señales externas de cambio, o estamos permitiendo que Dios transforme nuestro corazón? Él no desea apariencias, sino una relación profunda con nosotras. Hermanas, volvamos a Él, pues es digno de toda nuestra confianza. Su amor nos recibe con los brazos de misericordia y amor eterno.
ORACIÓN
Señor, aquí estoy rendida delante de tí. Padre, mientras haya tiempo ayúdame a buscarte y arrepentirme. Con humildad, te pido que transformes mi corazón y me hagas volver a ti. Gracias por tu pacto eterno conmigo y mi familia. En el nombre de Yeshúa. Amén.

Hoy agradezco por:
