
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #127
El nombre de Dios
Que el Señor responda a tu clamor en tiempos de dificultad; que el nombre del Dios de Jacob te proteja de todo mal.
Salmo 20:1 (NTV)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
¡Qué interesante es que David no escribió “que el Dios de Jacob te defienda”, sino “que el nombre del Dios de Jacob te defienda”! En la cultura hebrea el “nombre” no es una decisión arbitraria, sino que tiene alta importancia pues revela la esencia y el propósito de una persona, lo que hará o ha hecho.
En Éxodo 3:13-22 Moisés le pregunta a Dios cuál es su nombre. Él no estaba preguntando cómo referirse a Dios, sino ¿Quién eres? ¿Cómo eres? ¿Qué has hecho? Por esta razón, Dios le responde que Él es Eterno, que es el Dios de sus ancestros, que Él ha visto la aflicción del pueblo y que los redimirá de la esclavitud de Egipto.
Aunque este concepto nos parezca nuevo, no es tan extraño para nuestra cultura occidental, ya que cada vez que hablamos de una persona con buena reputación, solemos decir que es “de alto renombre”. Entendiendo esto, podemos comprender el corazón de David en el Salmo 20 y su intención de recordarnos todas las obras que Dios hizo por Jacob, específicamente cuando Dios lo libró de la mano de su hermano Esaú en Génesis 32. David desea que Dios responda a nuestro clamor de la misma manera.
Cuando pasemos por adversidades recordemos el Nombre de Dios, en otras palabras, recordemos quién es Él, recordemos su poder, lo que Él ha hecho. El Dios de Jacob abrió los mares, liberó a su pueblo, creó los cielos y la tierra y nos formó en el vientre de nuestra madre.
Como Salmos 20:7 expresa, muchos confían en carros y caballos (en nuestros tiempos tal vez son una posición política o bienes), pero nosotras en el nombre de Dios confiamos.
Dato interesante: Hashem, una palabra en hebreo que significa “El nombre”, es la forma en la que muchos de nuestros hermanos de judíos se refieren a Dios.
ORACIÓN
Padre, ayúdame a recordar tu grandeza cada vez que me encuentro en aflicción, a recordar quién eres Tú y lo que has hecho por tu pueblo. Escucha mi clamor, oh Dios, y ayúdame a no dudar ni un segundo que tú cuidas de mi. Amén.

Hoy agradezco por:
