
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #123
Parábola de las diez virgenes
Pero el novio les contestó: “No sé quiénes son ustedes. No las conozco.” Por eso ustedes, mis discípulos, deben estar siempre alerta, porque no saben ni el día ni la hora en que yo volveré.
Mateo 25:12-13 (TLA)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
En la parábola de las diez vírgenes, Yeshúa nos ofrece una lección sobre la preparación espiritual. Las lámparas en esta historia simbolizan la luz de la Torá y la sabiduría del Padre que nos guía. Recordemos cuando el salmista decía: "Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino" (Salmo 119:105). El aceite, por su parte, representa nuestra dedicación y compromiso con esa luz. Uno de los usos que se le daba al aceite era para consagrar y santificar, es decir, indicar que algo o alguien estaba separado para un propósito divino.
Así como las lámparas necesitan aceite para mantenerse encendidas, nuestras vidas necesitan el compromiso de preparar nuestra vida en el estudio de su Palabra. Este “aceite” no se puede obtener apresuradamente ni de fuentes comerciales; requiere un compromiso y una dedicación constante y personal.
Las vírgenes prudentes estaban preparadas con suficiente aceite, demostrando la importancia de estar siempre listas y comprometidas con su fe. Deuteronomio 6:6-7 nos instruye a enseñar y meditar en la Torá continuamente, reflejando que nuestra preparación espiritual debe ser día a día. No podemos depender de otros para nuestra preparación espiritual, sino que cada una de nosotras debe cultivar una relación personal con el Creador, estudiando su Palabra y aplicando sus principios en nuestra vida diaria. El libro de Proverbios dice que la sabiduría es esencial y debe ser adquirida con dedicación y esfuerzo.
Yeshúa habla sobre la importancia de estar vigilantes y preparadas, ya que desconocemos el momento exacto de su regreso. Este principio refleja las enseñanzas de la Torá sobre vivir una vida justa y fiel, manteniendo la esperanza en el cumplimiento de las promesas del Padre. Al estar siempre preparadas, aplicamos la sabiduría de la Torá y demostramos nuestro compromiso y dedicación espiritual.
ORACIÓN
Amado Señor, ayúdame a estar siempre preparada y vigilante en mi fe, tal como las vírgenes prudentes de la historia. Que tu Luz me guíe y fortalezca en cada paso que doy. Mantén mi corazón enfocado en ti y en tu voluntad mientras espero tu regreso. En el nombre de Yeshúa, amén.

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