
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #116
Honestidad en los negocios
No emplees medidas falsas cuando midas la longitud, el peso o la capacidad. Tus balanzas y pesas deben ser exactas. Tus recipientes para medir materiales secos o líquidos deben ser exactos. Yo soy el Señor tu Dios quien te sacó de la tierra de Egipto.
Levítico 19:35-36 (NTV)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
En la antigüedad, las balanzas eran una herramienta clave para el comercio y las transacciones. La palabra hebrea para “pesas” es eben, que significa “piedra” y se refiere a las pesas que se utilizaban en las balanzas para medir. Estas pesas eran esenciales para garantizar que las transacciones fueran justas y precisas. Sin embargo, los estafadores utilizaban dos juegos de pesas, uno para vender y otro para comprar, engañando a sus compradores con pesos falsos.
Deuteronomio 25:13-16 amplía la explicación de este mandamiento: “No tendrás en tu bolsa dos pesas diferentes, una más pesada que la otra. Tampoco tendrás en tu casa dos medidas diferentes, una más grande que la otra. Más bien, tendrás pesas y medidas precisas y justas, para que vivas mucho tiempo en la tierra que te da el Señor tu Dios. El Señor tu Dios aborrece a quien actúa deshonestamente”. Por otro lado, Proverbios 11:1 dice: “El Señor aborrece las balanzas adulteradas, pero aprueba las pesas exactas”. La Palabra de Dios hace un fuerte énfasis en la justicia y la honestidad.
Además de los textos que hemos mencionado, hay muchos otros que refuerzan esta idea. La honestidad en los negocios, incluyendo el cumplimiento de las normativas fiscales y legales, es una manera de honrar estos principios. La evasión de impuestos y otras formas de deshonestidad contradicen los principios bíblicos de justicia y verdad. Como embajadores del Reino de Dios, nuestras acciones deben reflejar los valores del Reino, que incluyen la integridad y el respeto por las leyes y normas establecidas. La transparencia en todas nuestras actividades económicas y el cumplimiento de las obligaciones legales son importantes para vivir de acuerdo con los principios de justicia y honestidad que Dios enseña.
Por otro lado, la equidad es fundamental en los negocios y la Biblia enfatiza en no hacer injusticia ni favorecer a un grupo por sobre otro en función de su situación económica. La equidad significa tratar a todos con imparcialidad y sin sesgo, ya sea en un contexto judicial, comercial o personal. En Latinoamérica existe una tendencia de querer pagar menos al vendedor pobre, “regateando”. En algunos contextos, el regateo puede ser una práctica culturalmente aceptada, sin embargo, cuando se utiliza para pagar menos de lo que un producto o servicio realmente vale, es una forma de injusticia económica, y si el vendedor es una persona de bajos recursos, pagar menos de lo justo puede ser un acto de explotación. Como hija de Dios, asegúrate de que el precio que pagas por bienes y servicios refleje su verdadero valor.
Si quieres profundizar en este tema, te dejamos material complementario:
→ Honestidad en los negocios | Balanzas y pesas justas | Proverbios 11:1 (https://www.youtube.com/watch?v=sAi62vkrDU0)
ORACIÓN
Amado Padre, te doy gracias por tu guía constante en mi vida. Hoy me acerco a ti con humildad y sinceridad, reconociendo que en ocasiones he fallado en vivir con la integridad y transparencia que tú deseas. Perdóname por cualquier falta de honestidad en mis negocios y por cualquier momento en que he actuado de manera injusta. Te pido que limpies mi corazón y me des la sabiduría para evaluar cada transacción y decisión con la rectitud que tú esperas de mí. Dame la fuerza para actuar con justicia, para valorar adecuadamente el trabajo y el esfuerzo de otros, y para cumplir con mis obligaciones de manera íntegra. En el nombre de Yeshúa te pido. Amén.

Hoy agradezco por:

Padre te pido me perdones si a veces no fui trasparente en mis actos, ayúdame a seguir tus preceptos, y enseñanza para agradarte ayúdame con mis imperfecciones y muéstrame mis errores. AMEN
Agradezco al Eterno por la cirugía de corazón de mi hermano Pedro, todo salió perfecto. Gracias porque su presencia siempre está con él.