
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #112
El Reino del Mesías
El que reina en los cielos se ríe; el Señor se burla de ellos. Pero ya enfurecido, les habla, y con su enojo los deja turbados. “Ya he establecido a mi Rey sobre el monte Sión, mi lugar santo”. Yo daré a conocer el decreto que el Señor me ha comunicado: “Tú eres mi hijo. En este día te he engendrado. Pídeme que te dé las naciones como herencia, y tuyos serán los confines de la tierra”.
Salmo 2:4-8 (RVC)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
El nombre de Sión proviene, posiblemente, de una raíz semítica que significa "fortaleza" o "altura". Es la ciudad elegida por Dios, el lugar desde donde Él instruirá a las naciones y establecerá la capital de su Reino en la tierra.
El primer versículo de este salmo dice: “¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas?”, invitándonos a reflexionar, a dejar de lado pensamientos vanos y preocupaciones mundanas. Tenemos a nuestro alcance la promesa viva: Yeshúa, nuestra salvación. Dichosos son quienes confían en Él, pues todo lo que ofrece el mundo termina en aflicción. Nosotras, en cambio, debemos buscar el reino de los cielos, que es eterno. Yeshúa ha vencido la muerte, y su reino no tendrá fin.
En este salmo, no solo se alude al reino de David, sino que se anuncia el reinado eterno de Yeshúa. Como lo confirma el libro de los Hechos 4:25-27, Yeshúa es el Mesías, el Ungido del Señor, y la promesa de nuestra salvación. Yeshúa es el heredero legítimo del trono de David, el último rey ungido por Dios.
El salmo también nos llama a aceptar la amonestación del Señor. Se nos recuerda que debemos ser humildes, para que Él pueda obrar en nuestras vidas, en nuestros hogares y en nuestras familias. Como está escrito en el versículo 10: "Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; Admitid amonestación, jueces de la tierra”.
Como dice Jeremías 6:10: “¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra del Señor les es cosa vergonzosa, no la aman".
Oremos a nuestro Padre para tener oídos circuncidados y deseo de meditar en su palabra de día y de noche, como dice Josué 1:8 " Nunca se aparte de tu boca este libro de la Ley; más bien, medita en él de día y de noche, para que guardes y cumplas todo lo que está escrito en él. Así tendrás éxito y todo te saldrá bien".
ORACIÓN
Padre bueno y santo, ayúdame a meditar siempre en tu Palabra, a orar por nuestros gobernantes, porque el mundo siempre ha querido hacer lo suyo y odian tu yugo. Quita de mi corazón toda rebeldía y vano proceder. Quiero honrar siempre a Yeshúa y ante Él doblar mis rodillas. Hoy declaro que solo a Él sirvo. Reconozco tu soberanía sobre toda la creación. Que mi vida refleje tu justicia y amor. ¡Dichosos todos los que confían en el Señor! En el nombre de Yeshúa, amén.

Hoy agradezco por:
