
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #111
Vivir en luz
Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
1 Juan 1:5-9 (RVR1960)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
La afirmación: “Dios es luz, y en Él no hay tinieblas”. nos revela que Dios es absoluto en su pureza, santidad y verdad. En este contexto, andar en la luz implica vivir de manera transparente, sincera y en comunión con Él, así como él también lo hizo y hace con nosotros: “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres…Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre…” (Juan 1:4,9). Salmo 119: 105, nos complementa: "Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino", recordándonos que luz de Dios son sus mandamientos, los cuales nos guiarán a vivir en justicia, mostrándonos el camino que debemos seguir.
Juan nos advierte que podemos estar autoengañándonos, al pensar que no tenemos pecado o que nuestra vida con Dios es completa solo con palabras, sin transformación en nuestras acciones. Decir que estamos en comunión con Dios mientras persistimos en nuestros propios caminos (sin luz) es engañarnos a nosotros mismos y vivir en una contradicción. Sin embargo, este pasaje no solo nos alerta, sino que nos brinda esperanza: Dios, siendo luz, nos revela nuestra necesidad de transformación, comprendiendo que para ello, necesitamos de su perdón y purificación a través de Yeshúa. Si confesamos nuestros pecados con sinceridad, Dios es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad. No somos llamados a ser perfectos por nuestras propias fuerzas, sino a reconocer nuestras faltas y traerlas ante Él. Esto construye una verdadera comunión, tanto con Dios como con otros.
Así, vivir en la luz de Dios implica obedecer sus mandamientos, teniéndolo como guía para nuestras vidas, someternos a su corrección y acercarnos a Él en humildad. Es un llamado a dejarnos iluminar y volvernos testimonio de su luz y su verdad para quienes nos rodean.
ORACIÓN
Misericordioso Dios, gracias por darme el gran regalo y gozo de conocerte a través de Tu Palabra, la cual nos revelaste en todo momento y que nos escribes en nuestras mentes y corazones. Palabra la cual no es gravosa, sino dulce más que la miel. Se tu mi luz y la luz de todos quienes anhelan conocerte para que sigamos Tus caminos los cuales son justos. Que yo pueda ser testimonio de esa luz y así más personas puedan conocerte, porque eres digno de toda la gloria, honra y poder. En el nombre de Yeshúa Amén.

Hoy agradezco por:

Señor gracias por tu palabra, ayúdame cada día a guardar uno a uno tus preceptos porque al hacerlos ellos ne guardan de caer en transgredir tu ley.Amen