
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #102
El Chisme mata
No andarás chismeando entre tu pueblo. No atentarás contra la vida de tu prójimo. Yo, el Señor.
Levítico 19:16 (RVR1960)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
Pensar en la posibilidad de cometer un asesinato no es algo que con frecuencia aparezca en nuestra mente. Al menos, no aparece este pensamiento en una mente sana. Normalmente las noticias de asesinatos crueles nos estremecen en lo profundo de nuestro ser y, cuando suceden, no podemos evitar preguntarnos: ¿Cómo puede un ser humano matar a otra persona?
Sin embargo, Levítico 19:16 revela que existe una forma cruel de asesinato que la sociedad se niega a reconocer, porque entretiene: el chisme. La Biblia compara el asesinato con el acto de chismear.
En este pasaje leemos claramente que Dios nos manda a “NO chismear”, por lo tanto, hacerlo es pecado porque infringe esta ley dada por el mismo Creador de la vida, “Yo, El Señor” (1 Juan 3:4).
La palabra “chismear” corresponde a la palabra hebrea raquíl (calumniar, chismear) y se entiende como “la murmuración sobre alguna noticia verdadera o falsa para dañar a alguien”. En Proverbios 18:8 el rey Salomón escribió: “Las palabras del chismoso son como bocados suaves, y penetran hasta las entrañas”. El rey hace una gran advertencia en este proverbio: el chisme parece algo delicado y ligero, pero no lo es. Es capaz de penetrar y dañar profundamente la vida del ser humano.
Antiguamente, una de las formas más humillantes de matar a alguien era clavando la punta de una espada en el vientre de la persona. El agresor se colocaba encima de su víctima y lo hería en el vientre con la punta de su arma. Quien cometía este acto horrendo, literalmente se subía o se colocaba sobre la otra persona.
Cuando leemos la frase “no atentarás contra”, la palabra “‘contra” también puede traducirse como “encima”, por lo que el acto de chismear es como ponerse encima de la persona, matándola con una espada en lo más profundo de su vientre. ¡Esto no es sólo una metáfora para Dios! Él nos dice que cuando chismeamos estamos subiéndonos encima de alguien y traspasando, con nuestras palabras, lo más íntimo de su vida (sus secretos, sus desaciertos o sus faltas), dejándolo expuesto de manera humillante ante los demás. El daño que podemos causar con el chisme Dios lo considera una forma de matar con palabras corrompidas.
1 Corintios 15:33 dice: “No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”. En este versículo, el apóstol Pablo resume el origen de los chismes. Si reconocemos bien que todos los chismes nacen de las malas conversaciones, podemos elegir conversar sobre temas edificantes con otras personas. La convivencia entre todas las personas, pero en especial entre los miembros de la Iglesia de Dios, debería ser siempre positiva y edificante. Hablar con alguien sobre cosas negativas de terceras personas puede ser chisme y, al hacerlo, podemos ser culpables de asesinar su reputación. El devocional de hoy es una invitación al autoanálisis. Que el Señor, en su gran misericordia, perdone nuestras faltas.
ORACIÓN
Amado Padre, perdóname por todas las veces en que hablé mal de una persona, estando ella ausente, por murmurar y, al hacerlo, asesinarla. Ruego que la sangre del Cordero sin mancha, Yeshúa, me lave de mi pecado. Me comprometo en este día a no infringir más este mandamiento y a reflejar tu carácter en mí. Amén

Hoy agradezco por:

Gracias a Dios por su misericordia que son nuevas cada mañana
Señor ayúdame a no murmurar de mi prójimo porque al hacerlo peco contra ti y es como si lo asesinara,te ruego me laves con tu sangre preciosa Amen