
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DIA #83
Corazón Sensible
Cuando se quedó solo, los doce y los que estaban alrededor de él, le hicieron preguntas sobre las parábolas. “A ustedes se les ha revelado el secreto del reino de Dios —les contestó—; pero a los de afuera todo les llega por medio de parábolas, para que por mucho que vean, no perciban; y por mucho que oigan, no entiendan; a menos que se arrepientan y sean perdonados”.
Marcos 4:10-12 (Adaptación propia a partir de la traducción NVI)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
Yeshúa enseñaba a través de parábolas, historias simples basadas en situaciones cotidianas, para que aquellos dispuestos a escuchar pudieran comprender más fácilmente sus enseñanzas.
Al citar al profeta Isaías (especialmente Isaías 6:9-10), Yeshúa alude al juicio sobre Israel debido a la dureza de su corazón, la cual les impedía entender y aceptar el mensaje de los profetas. Cuando los corazones se endurecen, el mensaje de salvación y obediencia a su palabra se vuelve difícil de recibir. Las parábolas, por lo tanto, no solo ilustran, sino que filtran a aquellos con corazones abiertos que buscan sinceramente la verdad. En cambio, aquellos que cierran su entendimiento debido a la dureza de su corazón no podrán captar el mensaje en su profundidad. Así, Yeshúa no solo cumple las profecías, sino que, a través de las parábolas, invita a quienes buscan con humildad a descubrir más de su mensaje y a comprender la verdad de su enseñanza.
La falta de arrepentimiento y el rechazo del deseo de obedecer son obstáculos que vemos en la historia del faraón de Egipto. Su corazón, endurecido por la soberbia, le llevó a resistir la voz de Dios, lo que resultó en sufrimiento para su pueblo debido a las plagas (Éxodo 7-12). En contraste, en 2 Samuel 12:1-7, el profeta Natán confronta al rey David mediante una parábola. David, lejos de rechazarla, reconoce la exhortación divina sobre su pecado con Betsabé y el asesinato de Urías. Su corazón se abre al arrepentimiento sincero y responde con humildad, reconociendo su error ante Dios.
Aquellos que “oyen las parábolas pero no las entienden” representan a quienes tienen los corazones cerrados o endurecidos por su soberbia o autosuficiencia, lo que les impide recibir la verdad, el perdón y la restauración. En cambio, los que “escuchan con corazones abiertos y dispuestos a aprender” comprenden la palabra, se arrepienten sinceramente y hallan en el Señor perdón y misericordia.
ORACIÓN
Amado Señor, ayúdame a ser sensible a tu palabra; quita de mí todo aquello que pueda provocar dureza en mi corazón. Que pueda escuchar tu voz y hacer tu voluntad. En el nombre de Yeshúa. Amén

Hoy agradezco por:

Señor Dios ayúdame a sentir tu presencia en cada, palabra que me enseñas en tu bendita Torah, hazme sensible a tu voz. Amen