
DEVOCIONAL MUJERES DE ORACIÓN
DÍA #101
La prueba de fe de Abraham
Y Dios le ordenó: Toma a tu hijo, el único que tienes y al que tanto amas, y ve a la región de Moria. Una vez allí, ofrécelo como holocausto en el monte que yo te indicaré. Abraham se levantó de madrugada y ensilló su asno. También cortó leña para el holocausto y, junto con dos de sus criados y su hijo Isaac, se encaminó hacia el lugar que Dios había indicado.
Génesis 22:2-3 (NVI)
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA Y LUMBRERA A MI CAMINO
Génesis 22 narra un momento crucial en la vida de Abraham, cuando Dios le pide que sacrifique a su hijo Isaac, el hijo por medio del cual Dios había prometido una gran descendencia. La Biblia comenta que, al tercer día de viaje, Abraham encontró el lugar donde realizaría la ofrenda. Isaac llevaba la leña sobre sus hombros para el holocausto (similar a como Yeshúa cargó un madero antes de ser sacrificado), pero notó que faltaba el cordero para el sacrificio. Isaac preguntó sobre el cordero y Abraham respondió que Dios proveería uno. Una vez en el lugar, Abraham construyó un altar, preparó la leña, ató a Isaac y lo colocó sobre ella. Estaba listo para sacrificar a su hijo cuando el Ángel del Señor lo detuvo y le gritó desde el cielo: “¡Abraham! ¡No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño! Puesto que me has obedecido, por medio de tu descendencia serán bendecidas todas las naciones de la tierra”. Para Abraham, lo más preciado era su hijo Isaac, el símbolo de la promesa de Dios. Sin embargo, Abraham amaba a Dios más que a nadie ni nada en este mundo, y confiaba en que Dios incluso podría resucitar a Isaac si fuera necesario. La obediencia de Abraham y su fe en Dios fueron puestas a prueba y demostradas de manera significativa en este acto.
Este pasaje nos invita a reflexionar sobre nuestras prioridades. Tal como Abraham puso a Dios primero, aunque eso significara sacrificar lo más querido para él, nosotros también debemos reconocer que nada puede ocupar el lugar de Dios en nuestras vidas. Nuestros "Isaac" pueden ser nuestros seres queridos, trabajos, bienes materiales, o cualquier cosa que valoramos mucho. Sin embargo, la lección es clara: Dios debe ser lo primero en nuestra vida.
Enfrentamos desafíos cuando Dios nos llama a poner a prueba nuestra fe y nuestras prioridades, pero podemos alentarnos en la certeza de que Dios es bueno y que sus instrucciones y demandas son siempre para nuestro propio bien. Reconocer esto nos ayuda a confiar en su plan y a vivir de acuerdo a su voluntad.
ORACIÓN
Amado Señor, te pido que seas el centro de mi vida y que Tú ocupes el trono en mi corazón. No permitas que ninguna persona o cosa reemplace el lugar que solo Tú mereces. Gracias por enseñarme con tu misericordia y por rodearme con tu bondad. En el nombre de Yeshúa, Amén.

Hoy agradezco por:

Señor te pido que tu siempre estés en el primer lugar en mi mente y corazon ayúdame que ninguna prueba por más difícil que sea logren separarme de ti Amen
Gracias amando rey ,por un día mas de vida y por la oportunidad que me permites de transmitir de tu amor a mi familia, gracias por el sustento ,por el lugar donde me permites resguardarme de las interperies del clima ,gracias por la salud pero sobre todo ,gracias por ser mi papá, gracias por ir a buscarme cuando andaba sin ti ,gracias, gracias, gracias.